Teclea

Postura correcta de las manos en mecanografía

Antes que la velocidad, la posición de las manos es lo que determina si vas a poder escribir sin mirar el teclado o no. No hay un secreto, hay una convención bien establecida que lleva décadas funcionando, y que vale la pena aprender bien desde el primer día.

La fila de reposo

La posición de partida se llama fila de reposo o fila central. Los dedos de la mano izquierda descansan sobre las teclas A, S, D y F. Los de la mano derecha, sobre J, K, L y Ñ. Los pulgares se quedan sobre la barra espaciadora.

Las teclas F y J tienen un pequeño relieve táctil que permite encontrarlas sin mirar. Ese relieve existe precisamente para que puedas recolocar los dedos en la posición correcta sin apartar los ojos de la pantalla.

Cada dedo tiene sus teclas

Cada dedo se ocupa de una zona concreta del teclado y no invade la de los demás. El índice derecho, por ejemplo, cubre las teclas H, J, N, M, Y, U, además de los números 6 y 7. Al principio parece rígido, pero es lo que permite que la mano no tenga que moverse casi nada del sitio.

Los dedos meñiques, que son los más débiles, se ocupan de las teclas del borde, como A y Ñ, además del enter, el shift y las teclas de puntuación. Cuesta un poco acostumbrarse a usarlos, pero es esencial, porque si los ignoras acabas moviendo toda la mano.

Muñecas y codos

Las muñecas se mantienen rectas, ni dobladas hacia arriba ni hacia abajo. Los codos, en un ángulo cómodo, más o menos a la altura del teclado o ligeramente por encima. Si tienes que subir o bajar los hombros para escribir, hay algo que ajustar en la altura de la silla o del teclado.

La mirada

La mirada va a la pantalla, no al teclado. Esta es la parte más difícil al empezar y la que define si estás aprendiendo mecanografía táctil o simplemente memorizando el teclado. Al principio te vas a equivocar mucho, pero es la única forma de que los dedos aprendan por su cuenta dónde está cada tecla.

Sentado y relajado

Toda esta postura solo funciona si estás sentado cómodamente. Los pies apoyados en el suelo, la espalda recta pero no rígida, la pantalla a una altura donde no tengas que agachar la cabeza. Escribir bien durante sesiones largas depende tanto de la postura general como de la posición concreta de los dedos.

Si quieres ponerlo en práctica ahora, puedes empezar gratis y sin registro en la herramienta de práctica de Teclea.